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sábado, 30 de abril de 2016

sexto domingo de pascua


SEXTO DOMINGO DE PASCUA

El Espíritu de luz y fraternidad

Hch. 15,1-2. 22-29: «Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponerles más cargas que las indispensables»

Sal. 67(66), 2-8: «Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben»
Ap. 21,10-14. 22-23: «Su templo es el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero»
Jn. 14, 23-29: «El que me ama guardará mi Palabra»

La resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo, enviado a todos por Cristo
resucitado, son esencialmente la misma cosa: el Espíritu que habita la Iglesia es el fruto final
de la Pascua. Por eso en la Misa de hoy la Iglesia habla del Espíritu Santo que trabaja en la
primitiva Iglesia. En esta primera lectura, el Espíritu guía a la Comunidad cristiana
discerniendo y decidiendo sobre cuestiones que dividían a los convertidos.
Cuando se lee entero el capítulo 15 de Los Hechos de los Apóstoles, (convendría
hacerlo para comprender mejor el fragmento litúrgico), nos damos cuenta de que los
apóstoles deliberaron con espíritu de comunión buscando descubrir la voluntad del Espíritu.
Eso es precisamente lo que hacen, en los Concilios, los sucesores de los apóstoles. El fruto
de aquel «Concilio de Jerusalén» fue impulsar todavía más la universalidad de la predicación
evangélica. Todos los Concilios con acentos diversos, han perseguido lo mismo.
El texto del salmo 66(65) corresponde al impulso de la predicación. En efecto, el
Evangelio es para todos y así debe elevarse un cántico de alegría y de alabanza: «Oh Dios,
que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben»
El mensaje del Apocalipsis nos entrega la revelación de Juan sobre la presencia de Dios
en la Iglesia, por su Espíritu. «La ciudad santa de Jerusalén» es símbolo de la Iglesia, cuya
luz es el mismo Señor. Nosotros los cristianos estamos llamados a participar en esta luz á
través del Espíritu Santo, que hemos recibido, y a compartir esta luz con los demás.
Después de contemplar, en las visiones, lo que Dios quiere para su Iglesia, ¿cuál puede
ser la actitud de ésta sino la de invocar al Señor que es su principio y su fin? Este clamor de la
Iglesia surge de la inspiración del Espíritu, es decir, de la vida de fe. Como los primeros
cristianos, nosotros continuamos expresando esta súplica, sobre todo al celebrar la Eucaristía,
porque es entonces cuando, de un modo real y misterioso, viene el Señor.
En el Evangelio San Juan nos habla del Espíritu prometido por Jesús. La promesa («el
Padre les enviará (el Espíritu Santo) en mi nombre... para enseñarles... para recordarles mis
enseñanzas») es precedida por una condición: amar a Jesús y ser fiel a su palabra; entonces
Esto significa que la intensidad del Espíritu en cada uno de nosotros está en proporción
a la fidelidad al Evangelio y al seguimiento de Jesús. La experiencia del Espíritu Santo y la
imitación de Jesús van mano a mano en nuestra vida concreta.
Pero más aún, la promesa del Espíritu significa igualmente la promesa de Cristo de
concedernos Paz. La Paz de Dios, tan diferente de la paz del mundo, no puede ser adquirida
por simple fuerza de voluntad o por negociaciones políticas. La Paz de Dios es un don, que
supone sin embargo el esfuerzo del hombre por llevar adelante la ley de amor de Jesús, de
justicia y de reconciliación mutua.

Algunas preguntas para pensar durante la semana
1. ¿Crees verdaderamente que el Espíritu Santo habita tu corazón? ¿Piensas a menudo
2. ¿En qué situaciones, en las que estoy actualmente involucrado, debería yo pedir la
guía del Espíritu? CPC.





SABADO 30 DE ABRIL -  QUINTA SEMANA DE  PASCUA

EVANGELIO
Ustedes no son del mundo, pues, al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Del Evangelio según san Juan 15, 18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Acuérdense de lo que les dije: ‘El siervo no es superior a su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquel que me envió”.
Palabra del Señor.
 

 

SEPARADOS DEL MUNDO PARA SERVIR AL MUNDO 

Verdad: Habiendo recibido vía libre de parte de los demás apóstoles en el Concilio, Pablo de inmediato emprende su segundo viaje misionero, esta vez acompañado de Silvano, y recibiendo muy pronto la adhesión del joven Timoteo, entusiasta convertido a temprana edad, quien será fundamental en el equipo evangelizador paulino. Además de visitar las comunidades ya existentes en Asia Menor, los apóstoles reciben la invitación, en una visión, de ir a anunciar el Evangelio también a Macedonia, ya en tierra europea: ¡la Palabra se abre caminos!

El Señor Jesús advierte a sus discípulos que pueden encontrar oposición y rechazo del mundo, como Él mismo lo experimentó; sin embargo, el mundo sigue siendo el escenario en el cual viven y actúan los discípulos del Señor, y es a ese mismo mundo, tantas veces hostil y egoísta, al que hay que llevar el mensaje de la salvación. Las mismas persecuciones y hostilidades de parte del mundo, se transformarán por gracia de Dios en oportunidades para dar testimonio del Señor resucitado e irradiar el mensaje de paz y salvación que Él nos confió.

Camino: ¿De qué manera puedo colaborar en la tarea evangelizadora de la Iglesia? ¿Aprovecho toda circunstancia, incluso la adversa, para testimoniar a Cristo?

Vida: Señor Jesús: que nos has elegido, sacándonos del mundo para servir y evangelizar al mundo, danos tu gracia para cumplir a cabali-dad esta misión. Amén. 

viernes, 29 de abril de 2016



VIERNES 29 DE ABRIL - QUINTA SEMANA DE PASCUA


EVANGELIO 
Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.

Del Evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”.
Palabra del Señor.
 

 

"DAR LA VIDA POR LOS AMIGOS”

Verdad: El relato de los Hechos de los Apóstoles continúa narrando los detalles del primer concilio de la Iglesia, y la manera como recuperaron la armonía, afianzando la novedad y libertad de la propuesta cristiana respecto de la tradición judía. La carta que los apóstoles hacen circular entre las nacientes comunidades cristianas, en su brevedad y sencillez, rebosa de riqueza humana y espiritual. Toda la Iglesia se hace partícipe de tan crucial momento de discernimiento y de afianzamiento de la identidad cristiana en medio de los judíos como de los paganos.

Recordando el carácter testamentario de los discursos de Jesús que nos reporta la liturgia en los evangelios de estos días, también hoy el texto apunto a lo esencial: el amor como nota distintiva del ser y quehacer del discípulo de Jesús, que quiere seguir con fidelidad su ejemplo. Así como Él nos amó hasta dar su vida por nosotros, también nosotros hemos de aprender a amar hasta el sacrifico, es el amor oblativo que nos invita a vivir el Maestro Divino. Somos amigos de Jesús, Él nos hace experimentar su amor para que sepamos qué significa amar de veras.

Camino: ¿Me siento realmente partícipe en los procesos de discernimiento y decisiones de mi comunidad? ¿Cómo está mi sentido de pertenencia a la Iglesia?

Vida: Señor Jesús: nos has amado hasta dar tu vida por nosotros y nos elegiste para ser tus amigos; ayúdanos a amar a nuestros semejantes según tu ejemplo. Amén. 

jueves, 28 de abril de 2016


JUEVES 28 DE ABRIL- QUINTA SEMANA DE PASCUA

EVANGELIO
Permanezcan en mi amor para que su alegría sea plena.

Del Evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”.
Palabra del Señor.
 

 

PERMANECER EN EL AMOR DE CRISTO PARA VIVIR FELICES

Verdad: La primera lectura nos remite en este día al primer concilio de la Iglesia, en Jerusalén, en torno al año 49 d.C. La manera como la comunidad cristiana primitiva encuentra solución al conflicto que se había suscitado entre quienes querían imponer la Ley y la tradición judía a los paganos convertidos, y quienes en cambio defendían, con Pablo, la libertad y novedad del cristianismo, sigue siendo modelo para nosotros hoy en cualquier situación de debate o conflicto. Docilidad al Espíritu Santo, capacidad de diálogo y mucha humildad, fueron la clave del éxito.

En el contexto de la alegoría de la Vid y los sarmientos, en el breve texto que se proclama hoy en el Evangelio, Jesús insiste en la necesidad de permanecer en plena sintonía y comunión vital con Él, y el amor es aquella realidad que hace posible dicha comunión, no sólo con Cristo, sino también con nuestros semejantes. Por eso, el mandamiento del amor es el distintivo y el sello de autenticidad de la vida cristiana. La comunión que existe entre Jesús y el Padre Dios, es modelo de nuestra comunión con Cristo y de nuestra comunión fraterna con el prójimo.

Camino: ¿Con qué actitudes afronto las tensiones y conflictos que se presentan en mi familia o en mi comunidad? ¿Sé buscar las soluciones inspirado por Dios?

Vida: Señor Jesús: así como permaneces en comunión de amor con el Padre del cielo, ayúdanos a permanecer en comunión contigo y con nuestros semejantes. Amén. 

miércoles, 27 de abril de 2016



MIERCOLES 27 DE ABRIL: QUINTA SEMANA DE PASCUA

EVANGELIO
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Del Evangelio según san Juan 15, 1-8


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, Él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.
Palabra del Señor.
 

 

CRISTO ES EL TRONCO VITAL  Y NOSOTROS SUS RAMAS

Verdad: El breve texto de la primera lectura de hoy evidencia una nueva situación de conflicto que desestabiliza la armonía de la Iglesia primitiva, pero a la cual le encontrarán solución y utilidad. La cuestión planteada no es de poco valor, afecta la esencia misma de la identidad cristiana y de su libertad respecto de la tradición judía. Si se somete a los paganos a circuncidarse y cumplir la Ley de Moisés, el cristianismo no pasaría de ser una secta más dentro del judaísmo. Por eso la actitud de Pablo y Bernabé es tan firme, pues saben lo que está en juego.

La alegoría de la Vid y los sarmientos que nos presenta el Evangelio de Juan, siempre en el contexto de los discursos de despedida de Jesús en la Última Cena, nos dan la oportunidad de considerar la significación profunda y las implicaciones concretas de nuestro bautismo; en efecto, mediante este sacramento hemos sido injertados en Cristo, como ramas que se unen al tronco para recibir la savia vital. Sólo en la medida en que permanezcamos firmemente unidos a Cristo, tendremos posibilidad de vivir y de producir frutos de santidad y vida nueva.

Camino: ¿Comprendo la identidad, novedad y libertad de mi fe cristiana respecto de la Ley antigua de los judíos? ¿Cómo defiendo y demuestro tal realidad?

Vida: Señor Jesús: que eres la Vid verdadera, concédenos permanecer siempre en comunión vital contigo, para dar al mundo frutos de paz, caridad y justicia. Amén. 

martes, 26 de abril de 2016


MARTES 26 DE ABRIL-  QUINTA SEMANA DE3 PASCUA

EVANGELIO
Les doy mi paz.

Del Evangelio según san Juan 14, 27-31a

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado”
Palabra del Señor.
 


 

CRISTO NOS DEJA SU PAZ  COMO DON Y TAREA

Verdad: Siguiendo las huellas misioneras de Pablo y Bernabé durante su primer viaje evangelizador por Asia Menor y su regreso al lugar de partida, la primera lectura nos recuerda algunos detalles positivos y alegres, como la organización y el florecimiento de las comunidades que iban fundando en cada ciudad; pero también revela los padecimientos que hay que soportar por fidelidad a la misión apostólica: en Listra fueron apedreados y dados por muertos, pero el Señor les devolvió salud y bienestar para poder continuar la tarea.

En sus discursos de despedida, las palabras de Jesús tienen el sabor de un testamento espiritual. Les anuncia que debe dejarlos por un tiempo para regresar al Padre, pero los consuela también con la promesa de que volverá. Y para que no se desesperen ni pierdan la calma, les comunica el don de la paz. Pero es la paz de Jesús, no como la frágil y limitada que ofrece el mundo, que consiste en la simple y pasajera ausencia de conflictos, es un don que viene de arriba, pero al mismo tiempo es un compromiso y tarea, una meta por alcanzar.

Camino: ¿Cómo entiendo la advertencia de Pablo y Bernabé, según la cual: “Hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios”?

Vida: Señor Jesús: que nos consuelas y animas con el don de tu paz, permítenos instaurar ambientes propicios para que germine la auténtica paz .Amén. 

sábado, 23 de abril de 2016



DOMINGO 24 DE ABRIL

Quinto domingo de Pascua
El don del amor fraterno
Hechos. 14, 20b-26: «Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos»
Salmo 145(144): «Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi Rey»
Apocalipsis 21,1-5 «Dios enjugará las lágrimas de sus ojos»
San Juan 13, 31-33a.34-35: «Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros»
El tema de este quinto domingo de Pascua es el amor fraterno. Puesto que todo amor viene de Dios y se derrama en nuestros corazones por Cristo resucitado. Fue esta urgencia de caridad lo que llevó a Pablo y Bernabé a viajar de pueblo en pueblo anunciando el Evangelio de amor. La narración de la última etapa del primer viaje de misión es espléndida: los misioneros no son unos solitarios, la comunidad que los había enviado «con la gracia de Dios» se interesa por su trabajo. Y los recién convertidos no viven abandonados a su suerte, sino que reciben presbíteros para que cuiden de la comunidad, como lo han hecho inicialmente los apóstoles. ¡La Iglesia está viva!
El Salmo 145(144) nos invita a la acción de gracias: «Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey». La evangelización es, en definitiva, obra de Dios. Por eso los misioneros Pablo y Bernabé explican «tus hazañas a los hombres» y de esta obra de Dios hay que darle gracias a El.
El amor fraterno debe renovar y mejorar las relaciones humanas en la sociedad, la cultura, la política, la economía, etc. La caridad trae una sociedad más justa y fraterna: «cielos nuevos y tierra nueva», de acuerdo con el mensaje del Apocalipsis. El texto del Apocalipsis es una hermosa profecía de S. Juan sobre la humanidad finalmente renovada por el amor fraterno.
Hasta el pasado domingo, los fragmentos del Apocalipsis se referían a la gloria de Cristo, Cordero glorioso, aunque como degollado. Hoy el fragmento corresponde a la última parte de las visiones y se refiere a la gloria de la Iglesia. Las imágenes son importantes: la Iglesia es el nuevo pueblo de Dios, que tiene en El su origen («baja del cielo»), y -como decían los profetas e Israel- es como una novia para el Señor. Jerusalén es la ciudad donde Dios quiso habitar en medio de Israel; pero la Iglesia es la nueva Jerusalén, porque en la Iglesia está siempre presente el Señor, ya ahora, anunciando la presencia definitiva de la consumación celestial. Todo esto -¡la novedad!- es obra de Dios.
En el Evangelio de hoy Jesús resume la ley del amor y el significado del amor en la vida humana. El amor fraterno es su «nuevo mandamiento», no porque es totalmente novedoso (otras religiones y gente sabia han ensalzado la caridad), sino porque por la resurrección de Jesús el amor es dado como don que puede arraigar en nuestro corazón. Sin Cristo la caridad queda un deseo siempre frustrado.
Es igualmente un «nuevo mandamiento» porque la razones para amarse mutuamente fueron también reveladas por Jesús: el Señor está misteriosamente presente en cada persona:
«Lo que hicieron al más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo».
En fin, es un «nuevo mandamiento» porque estamos llamados a amarnos como Jesús nos amó, sin discriminación, sin límite, dispuestos a entregar nuestras vidas por los demás si es necesario. Por último: la caridad fraterna es el testimonio cristiano más importante; es el signo privilegiado de cómo los cristianos y la Iglesia van a ser reconocidos como discípulos de Cristo y como la Iglesia de Dios.
Algunas preguntas para pensar durante la semana:
1. ¿Es el amor fraterno tu preocupación como cristiano?
2. ¿Mantengo rencores? ¿Prejuicios? ¿Cómo expreso mi tendencia al egoísmo?


viernes, 22 de abril de 2016


VIDA NUEVA - ENTREVISTA AL GRUPO CORAZON LATINO SHOW

ESCUCHELA EN LA EMISORA VIRTUAL  : www.vidanuevacali.com


22 DE ABRIL- CUARTA SEMANA DE PASCUA

EVANGELIO
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Del Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le respondió: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.
Palabra del Señor.

 

JESÚS ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

Verdad: La primera lectura continúa presentando el discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, donde está demostrando, a partir de las Escrituras, que Jesús es el Señor y Mesías. El énfasis recae hoy en la interpretación de los acontecimientos pascuales de pasión, muerte y resurrección de Jesús, como la muestra más evidente del cumplimiento de las promesas y anuncios mesiánicos hechos por Dios a través de los profetas en el Antiguo Testamento. Dicha resurrección se ha vuelto el centro y culmen de la historia de la salvación.

En el contexto de los discursos de despedida durante la Última Cena, Jesús se presenta a sí mismo como el Camino, la Verdad y la Vida de la humanidad. La profundidad de esta revelación coincide, desde otra perspectiva, con la enseñanza tradicional acerca de Cristo considerado Pastor o Rey, Profeta y Sacerdote. Para la inteligencia humana en búsqueda de lo absoluto, Cristo es la Verdad; para la voluntad humana, que debe ser orientada, Cristo es el Camino; y para el corazón humano, deseoso de plenitud y amor, Cristo es la Vida.

Camino: ¿He llegado a descubrir en la muerte y resurrección de Cristo la más grande prueba de amor y fidelidad de Dios hacia la humanidad?

Vida: Jesús Maestro: que eres el Camino, la Verdad y la Vida, permítenos recibirte por la fe y encontrar en ti la plenitud y el sentido de nuestras vidas. Amén. 

 

jueves, 21 de abril de 2016


JUEVES 21 DE ABRIL - CUARTA SEMANA DE PASCUA. SAN ANCELMO- OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA

EVANGELIO
 El que recibe al que yo envío, me recibe a mí.

Del Evangelio según san Juan 13, 16-20


En aquel tiempo, después de lavarles los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: "Yo les aseguro: el sirviente no es más importante que su amo, ni el enviado es mayor que quien lo envía. Si entienden esto y lo ponen en práctica, serán dichosos.
No lo digo por todos ustedes, porque yo sé a quiénes he escogido. Pero esto es para que se cumpla el pasaje de la Escritura, que dice: El que comparte mi pan me ha traicionado. Les digo esto ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, crean que Yo soy.

Yo les aseguro: el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”.
Palabra del Señor.


 

 EN LA ESCUELA DE CRISTO  APRENDEMOS A SERVIR Y AMAR

Verdad: El texto de los Hechos de los Apóstoles de la primera lectura presenta algunos detalles del primer viaje misionero de los apóstoles Pablo y Bernabé por territorios de Asia Menor. El discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia es muy interesante, porque adapta la predicación del Evangelio cristiano a la mentalidad judía y demuestra, recurriendo a la historia del pueblo elegido y a las Sagradas Escrituras, que Jesucristo, muerto y resucitado, es el Salvador, es el Mesías anunciado y esperado por Israel a lo largo de tantos siglos.

El texto del Evangelio, en el contexto de la Última Cena, inmediatamente después del elocuente gesto del lavatorio de los pies, Jesús instruye a sus discípulos, indicando el origen divino de su misión. La referencia al traidor ayuda a leer los acontecimientos pascuales a la luz del proyecto salvífico de Dios. Él sabe bien a quiénes eligió, y a ellos les ha revelado los secretos del Reinado del Padre Dios, por quien fue enviado. El encargo que el Padre le confió y que está a punto de sellar con su entrega, debe convertirse en camino de fe y vida para quien lo acepte.

Camino: ¿En mi tarea evangelizadora, sé adaptar el Mensaje de Jesús, a la mentalidad y sensibilidad de quienes reciben el anuncio, como lo hace Pablo?

Vida: Señor Jesús: que obedeciste con total fidelidad al Padre del cielo, ayúdanos a aprender tus enseñanzas y, al recibirte a ti, recibir a Aquel que te envió. Amén. 

miércoles, 20 de abril de 2016



MIERCOLES 20 DE ABRIL- CUARTA SEMANA DE PASCUA

EVANGELIO
Yo he venido al mundo como luz.

Del Evangelio según san Juan 12, 44-50

En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas.

Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho”.
Palabra del Señor.

 

 MARÍA: SOLIDARIA CON  EL SUFRIMIENTO HUMANO

Verdad: Los textos bíblicos que la liturgia de la Iglesia nos propone para la celebración de la Fiesta de la Dolorosa, insisten en la profunda solidaridad que hay entre la Madre sufriente y su Hijo, quien también asumió los dolores de la humanidad, y llevándolos al altar de su cruz, los ofreció en expiación por todos. María participó de este misterio de dolor y amor que trajo consigo nuestra salvación. Pero al solidarizarse con su Hijo sufriente, lo hace con todos sus demás hijos, es decir, con nosotros, en medio de nuestras tribulaciones y dolores.

Los textos de la liturgia normal, donde no se celebra la Fiesta de la Dolorosa, siguen mostrando la expansión del Evangelio del Resucitado y sus efectos de salvación, especialmente en los ambientes paganos. Desde Antioquía de Siria, comienzan los viajes misioneros de Pablo, abriendo caminos nuevos al mensaje de Jesús. Por su parte, el Evangelio declara abiertamente que aceptar a Cristo por la fe es causa de salvación, pues Él es la luz verdadera que trae plenitud de vida a quien cree en Él, y entra en comunión con quien lo envió; es decir, el Padre del cielo.

Camino: ¿Siento la presencia cercana y solidaria de María, compartiendo mis dolores y ayudándome a asumirlos con la actitud de Cristo en su pasión?

Vida: Señor Jesús: que eres la luz verdadera y ofreces generosamente la salvación a quien cree en ti, permítenos recibirte siempre como enviado del Padre. Amén.